
Reflexión Solidaridad Internacional
Educadoras que exploran caminos concretos para eliminar las causas profundas de la injusticia
Octubre de 2026
Introducción
En El Llamado del 25º Capítulo General, proclamamos: “Somos educadoras en todo lo que somos y hacemos, y exploramos caminos concretos para eliminar las causas profundas de la injusticia”. Elegimos continuamente formas de vivir y servir que nos llaman a crecer. Como afirma la Constitución nº 23 de Sois Enviadas/Somos Enviadas, elegimos formas de vivir y servir que nos llaman al crecimiento y apoyamos a otras personas en su crecimiento. Y sabemos que solo podemos hacerlo viviendo y trabajando con Dios.
Llamado a la oración
“El llamado continuo de Dios y nuestra respuesta continua a Dios constituyen la esencia de nuestro desarrollo personal en comunidad… Guiadas por Dios y sostenidas por la comunidad, volvemos una y otra vez nuestra mirada hacia Jesucristo, quien nos permite integrar las múltiples dimensiones de nuestra vida”. (SE Directorio General 113)
Reflexión
Ser educadoras en todo lo que somos y hacemos significa más que compartir conocimientos. Significa ayudarnos a nosotras mismas y a otras personas a ver con mayor profundidad: reconocer las actitudes, las relaciones, las estructuras y las formas de vida que contribuyen a la injusticia, y descubrir alternativas que fomenten la justicia, la paz y el cuidado de la creación.
El Papa Francisco nos recuerda que un cambio duradero requiere más que responder a las consecuencias de la injusticia. Exige conversión: nuevas convicciones, actitudes y formas de vida. La educación para la transformación puede ayudarnos a preguntar no solo: “¿Quién está sufriendo y cómo podemos responder?”, sino también: “¿Por qué sucede esto? ¿Qué permite que esta injusticia continúe? ¿Qué debe cambiar?”.
“Muchas cosas tienen que reorientar su rumbo, pero ante todo la humanidad necesita cambiar. Hace falta la conciencia de un origen común, de una pertenencia mutua y de un futuro compartido por todos. Esta conciencia básica permitiría el desarrollo de nuevas convicciones, actitudes y formas de vida. Se destaca así un gran desafío cultural, espiritual y educativo que supondrá largos procesos de regeneración”. (Laudato Si’ nº 202)
Al reflexionar sobre las realidades que nos rodean:
- ¿Qué injusticia o sufrimiento estoy llamada a ver con mayor profundidad?
- ¿Qué actitudes, decisiones, sistemas o estructuras subyacen a esta realidad y permiten que continúe?
- ¿Cómo estoy siendo educada y transformada mediante mi encuentro con esta realidad?
- Como educadora en todo lo que soy y hago, ¿cómo podría ayudar a otras personas a reconocer estas causas profundas e imaginar otro camino?
Acción
Nuestro llamado como educadoras no termina con la toma de conciencia. La educación para la transformación nos impulsa a actuar. Cuando reconocemos nuestra interconexión y superamos el individualismo, comenzamos a ver que nuestras decisiones personales y nuestras acciones colectivas pueden sostener la injusticia o contribuir a cambiar las condiciones que la generan.
“Siempre es posible volver a desarrollar la capacidad de salir de sí hacia el otro. Sin ella no se reconoce a las demás criaturas en su propio valor, no interesa cuidar algo para los demás, no hay capacidad de ponerse límites para evitar el sufrimiento o el deterioro de lo que nos rodea. La actitud básica de auto trascenderse, rompiendo la conciencia aislada y la autorreferencialidad, es la raíz que hace posible todo cuidado de los demás y del medio ambiente, y que hace brotar la reacción moral de considerar el impacto que provoca cada acción y cada decisión personal fuera de uno mismo. Cuando somos capaces de superar el individualismo, realmente se puede desarrollar un estilo de vida alternativo y se vuelve posible un cambio importante en la sociedad”. (Laudato Si’, nº 208)
En nuestros diversos contextos de Asia y Oceanía, y en toda la Congregación, las manifestaciones de la injusticia son diferentes, pero el llamado es el mismo: mirar más allá de lo evidente, procurar comprender sus causas y participar en la transformación de las personas y las estructuras.
Este mes, elige una injusticia que afecte a tu comunidad local o a nuestra casa común. Infórmate mejor sobre sus causas profundas. Escucha especialmente a quienes se ven más afectados. Luego identifica un camino concreto —personal, comunitario, educativo o sistémico— mediante el cual puedas ayudar a abordar una causa, y no solo sus consecuencias.
¿Qué podría estar pidiéndome Dios —a mí y a nosotras— que aprendamos, cambiemos y hagamos?
Oración de cierre
Oh, Señor, cólmanos con tu poder y tu luz,
ayúdanos a proteger toda vida,
a preparar un futuro mejor,
para la llegada de tu Reino
de justicia, paz, amor y belleza.
¡Alabado seas!
Amén
Preparado por la Hermana Judith Kamada, HEND/HENS de la Rama de Asia y Oceanía (Japón), para la Red Internacional Shalom.
Gráfico tomado del diseño del 25.º Capítulo General, realizado por Joyelle Proot, HEND/HENS CP









