Reflexión Internacional
de Solidaridad

El Bienestar de los Niños

Noviembre 2017

Introducción

El bienestar de los niños, entendido como el reconocimiento de sus derechos y la oportunidad de tener garantizados sus necesidades básicas, debe ser el objeto central de nuestra oración, nuestro pensar y acción como Hermanas de las Escuelas de Nuestra Señora. El cuidado de los niños era la intención de nuestra fundadora, la Beata M. Teresa, desde los comienzos de nuestra congregación; sigue siendo nuestra preocupación como lo afirma nuestra constitución Sois Enviadas 24: “Como ella, trabajamos en la escuela y en otras áreas en las que nuestro servicio de educación es especialmente necesario; como ella no excluimos a nadie de nuestra solicitud, pero estamos sobre todo atentas a las necesidades de los niños, de los jóvenes y de la mujer y nos sentimos urgidas a dar preferencia a los pobres.” Hoy, 184 años más tarde, vemos con pena que el bienestar de los niños no está garantizado; ¡debemos incrementar nuestra conciencia de este problema y obrar!

Llamado a la Oración

Señor Dios, misericordioso y omnipotente, los niños tienen un lugar especial en tu corazón y tú nos has mostrado que su simplicidad es una manera de llegar a la santidad. Te pedimos que transformes nuestros corazones  en “corazones pequeños”,  para que podamos darnos cuenta de cómo viven tus niños y podamos actuar por ellos, hallando maneras de hacer que todos los niños del mundo vivan en bienestar, armonía y paz según tu voluntad. Te lo pedimos por la intercesión de la Beata María Teresa de Jesús. Amén.

Experiencia

En los recientes datos de UNICEF Estado de los Niños del Mundo en 2016  aparecen los números siguientes:

  • De los 2.1 billones de niños en el mundo (35% de la población del mundo), 1 de 4 vive en la pobreza.
  • 149 millones de niños están desnutridos (cada 7 segundos muere de hambre 1 niño en el mundo).
  • 11 millones mueren por causas evitables.
  • 100 millones no van a la escuela debido a pobreza, discriminación o falta de recursos.
  • 1,4 millones de niños con menos de 15 años de edad tienen SIDA.
  • 50 millones de niños con menos de 15 años de edad no tienen padre o madre o son huérfanos debido al SIDA.
  • 250 millones, entre 4 y 5 años, son explotados, involucrados en el trabajo infantil.
  • 000 luchan activamente en conflictos armados.
  • 2 millones murieron entre 1990 y 2000 por conflictos armados, 6 millones fueron heridos o incapacitados, 12 millones perdieron sus hogares y más de 1 millón son huérfanos de guerra.

Estos números, fríos y distantes, se vuelven horribles cuando captamos que representan VIDAS humanas, personas amadas y soñadas por Dios desde la eternidad. Hay una brecha entre los derechos reconocidos de los niños y la salvaje realidad. ¿Qué significa concretamente para los niños vivir “bien”? En las palabras de Bautista, de 9 años de edad, es “vivir tranquilo, porque sé que nada malo me va a pasar, porque hay gente que me ama.”

Reflección

“El Reino de los Cielos pertenece a los niños.” (Lc. 18,16)

¿Cómo estaría hoy nuestro hogar común si todos comprendieran la importancia del bienestar de los niños? En nuestras sociedades, especialmente en nuestra realidad latinoamericana y caribeña, la infancia está muy lejos de ser un cuento de hadas o una película de Disney. Las realidades de hambre, trabajo y servidumbre, falta de adecuada vivienda, ropa y salud son realidades que los niños experimentan temprano en la vida.

Al comienzo del siglo 21 existe también la realidad de niños que pueden tener cubiertas sus necesidades físicas, pero son “huérfanos de padres vivos”, padres con horarios intensos, con ausencias, adicciones, consumos etc.

Tenemos que crecer en conciencia global, pensar desde una ecología integral, como el Papa Francisco propuso en Laudato Si’, de manera que no solo trabajemos, recemos, pensemos y sintamos por el bienestar material de los niños, sino también, fundamentalmente, por su bienestar físico, psíquico y espiritual, cuidando y respetando su individualidad. También es ser responsables hacia ellos prestar atención al uso de los recursos, el agua, el planeta que compartimos y que les dejaremos.

Los niños son nuestra esperanza, pero son también nuestro día a día. Son los que nos miran con ojos asombrados y agradecidos; son también los que nos miran con ojos críticos, sabiendo que somos el modelo o ejemplo que han de imitar.

Que el ejemplo que les demos sea como el modelo que Jesús nos dejó; que se sientan bien, sabiendo que tienen todo lo que necesitan para alcanzar su desarrollo y bienestar integral. Que sientan y sepan que son profundamente amados. Ésta es nuestra misión. Es nuestra manera de llevarlos a Jesús.

Acción

  • Tenga conciencia de la real situación en que los niños viven en cada uno de nuestros ambientes.
  • Averigüe cómo nuestros gobiernos están trabajando para lograr el programa de las Naciones Unidas
  • Escuche a los niños mismos. Tómelos en serio y promueva la discusión de la situación de los niños y su bienestar desde diferentes puntos de vista y no sólo del punto de vista “adulto”.
  • Mire, en comunidad, los siguientes videos y aliente un tiempo de debate y oración por ellos.

Oración Final

Dios nuestro, te damos gracias por la oportunidad de conocer y reflexionar más sobre tus predilectos, sobre los niños. Asístenos con la gracia de ser capaces de crear situaciones de bienestar y paz para ellos, sabiendo que todo lo que hagamos, no importa qué pequeño sea, es una de tus acciones salvadoras. Que la obra de tus manos y nuestros corazones sean fieles a tu plan de amor. Bendice a todos los pequeños. Te pedimos esto por Cristo, nuestro Señor y por la intercesión de la Beata María Teresa que dedicó su vida al bienestar de los niños. Amén   (cfr. Card. Bergoglio, “Educar: exigencia y pasión”)

 

Preparado por Hermana Paola Baliño, Provincia ALC para la Oficina Internacional de Shalom Roma, Italia

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