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LA BEATA MARÍA ANTONINA KRATOCHWIL

Hermana de las Escuelas de Nuestra Señora /
Hermanas educadoras de Notre Dame
(1881-1942)

Una Patrona de Shalom

 

La Hermana María Antonina Kratochwil fue beatificada con el grupo de 108 Mártires de la 2° Guerra Mundial (obispos, sacerdotes, religiosos y laicos) por el Papa Juan Pablo II en Varsovia, el 13 de junio de 1999. El calendario litúrgico celebra la fiesta de la Hermana Antonina cada año el 12 de junio.

La Hermana María Antonina Kratochwil nació el 21 de agosto de 1881 en Witkowice cerca de Ostrawa, adonde sus padres se mudaron en 1879 buscando trabajo. En In 1885, volvieron con sus hijos a la tierra natal de la madre, Węgierska Górka, y luego se establecieron en Bielsko.

Entró en la Congregación de las Hermanas de las Escuelas de Nuestra Señora en 1901. Trabajó como maestro  en escuelas H.E.N.S. en Karwina (1906-1909; 1910-1917) y en Lwów (1917-1925); como superior local, directora de internado y encargada de las candidatas en  Tłumacz (1925-1932); como directora de la escuela y encargada de las candidatas en Lwów (1932-1939); y como superiora local en Mikuliczyn (1940-1942).

Durante la 2° Guerra Mundial, por ser religiosa fue expulsada de la escuela (a fines de 1939); transitoriamente expulsada con su comunidad local, el convento  en  Mikuliczyn (febrero 1940 – junio 1941y, el 9 de julio de 1942, junto con otras Hermanas fue arrestada y encarcelada Stanisławów. Allí, en condiciones inhumanas (hambre, golpes, tortura, burlas) fortificó a sus Hermanas y co-prisioneros laicos dándoles testimonio de amor cristiano, fe y perdón. Cinco días después de salir de la cárcel, el 2 de octubre de 1942, murió como resultado de las torturas y tifus.

La Hermana Antonina era una mujer de profunda fe, una maestra sabia y competente y una persona maravillosa. Hermanas y personas laicas que trabajaron con ella atestiguaron unánimemente que la Hermana Antonina poseyó una bondad y amabilidad ilimitada, un feliz amor a su vocación.   Genuina serenidad y paz emanaban de ella. Amaba a los niños, especialmente a niños pobres y abandonados. En el sufrimiento había visto la gracia de asemejase a Cristo.

 

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