PALABRA DE DIOS: Ya conocen la generosidad de nuestro Señor Jesucristo que, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza. (2 Cor 8,9)

NUESTRA CONSTITUCIÓN: Pobreza evangélica significa fundamentalmente que estamos vacías ante Dios y aceptamos humildemente nuestra condición humana. Nuestro único sostén es el Señor, quien nos da paz y gozo, nos capacita para estar contentas con lo que recibimos y nos libera de todo deseo egoísta de poseer.  (SE, C 16)

OREMOS: Señor Jesucristo: La Beata Hermana María Antonina experimentó el hambre, y sin embargo compartió con otros prisioneros una parte de su pan diario. Estaba particularmente sensible a las necesidades de los niños pobres. Concédenos la gracia de que entendamos a los que nos piden un pedazo de pan. Que nuestros corazones estén abiertos para ayudar a otro ser humano.

 

 

Beata Hermana María Antonina,
sencilla y pobre en el espíritu y en la vida,
¡RUEGA POR NOSOTROS!!

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